La aventura de ser maestro:
Hola compañeros y tutor me da mucho gusto poder compartir nuevamente con ustedes mis experiencias en la práctica docente, esta aventura de ser maestro.
Quiero compartirles que a medida que realizaba las lecturas de esta semana, pasaron por mi mente varios episodios de mi experiencia en el trabajo, y puedo decir que construir una identidad profesional no ha sido nada fácil, pero estoy segura que la lectura de José M. Esteve me va a ayudar a formar mi propia identidad profesional. Se me quedó muy grabado que lo primero que tenemos que hacer es cambiar nuestra mentalidad, ser nosotros mismos, trabajar con libertad y seguridad y a favor de los alumnos. Esto lo menciono porque en lo personal me he dado cuenta que algunas veces he perdido el objetivo y más que pensar en los alumnos, en su aprendizaje, en la comunicación e interacción con ellos a veces uno se preocupa por realizar planes y programas que poco o nada tienen que ver con su realidad o su contexto.
Recuerdo en mis primeros años de trabajo vivir la decepción de que todo aquello que había aprendido en la universidad jamás lo aplicaría: educar con libertad, como dice Paulo Freire en alguno de sus libros que leí, o algunas otras citas como la de A.S. Nill que dice “corazones en el mundo, no cabezas”. Claro que tuvieron que pasar algunos años para que yo comprendiera que la verdadera vocación no solo se descubre también se construye, ahora comprendo lo que la lectura de Esteve nos dice acerca de construir nuestra propia identidad profesional, es atreviéndonos a cambiar nuestra mentalidad, dejar de pensar que todo está hecho y que debemos aceptarlo nos guste o no. Tenemos que dejar de ser el profesor novato y pasar a ser un profesor práctico, que propone, crea construye, confía en sí mismo y en sus alumnos.
Esto no lo vamos a lograr de la nada, tenemos que aprender y dominar habilidades que nos ayuden a construir un mejor futuro para nosotros y nuestros alumnos es por eso que tengo gran fe en que vamos a concluir con esta especialidad y participar a favor de nuestra renovación pedagógica para ser no solo maestros de aula, sino maestros de humanidad.
Quiero decirles compañeros, que volver a leer en esta ocasión a Paulo Freire, en sus “Cartas a quien pretende enseñar”, me ha hecho pensar que sí podemos lograr enseñar y seguir aprendiendo, que si podemos trabajar con responsabilidad y ética profesional, que sí podemos lograr que los alumnos sean críticos, analíticos y reflexivos y alcancen a comprender el por qué de su aprendizaje.
Esta es mi apreciación espero compartirla con ustedes.
Paulina Rocío.
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